La cancha nº 1 fue trazada por encima de las copas de unos pinos perdiéndose así el encanto de tirar sobre esos paisajes maravillosos que ofrecía Port-Anié. Simplemente unos platos volanderos, a excepción de un escape rápido (F) y otro plato que parecía más propio de nuestra otra modalidad, el sporting. Salía de la derecha, ascendente, lejano y con dudosa visibilidad que iba trazando una bonita parábola pero a una distancia comprometida. Esta se suponía que debía ser la cancha donde los tiradores podrían aprovechar para conseguir puntos.
La 2ª pista se integró en una preciosa estampa natural. A los pies de las jaulas, se trazaron sobre un arroyo unas bonitas trayectorias, a mi juici,o y al de muchos presentes. Platos entrando, cruzando, con diferentes alturas, velocidades y distancias, pero que con un esquema de dos dobles simultáneos, supuso el descalabro de muchos tiradores. El esquema albergaba unos dobles que tan solo los muy en tiro y con perfectos reflejos conseguirían completar.
Remontando el arroyo encontrábamos la cancha nº 3, una cancha también situada sobre el arroyo frente…